Su novia le deja porque no sale bien en los selfies

El homo gilipollensis será el siguiente de la especie

 

El Observatorio Manchego-Andaluz (OMA) advierte que la obsesión por la imagen propia puede desencadenar un nuevo estadio en la evolución humana. Si nadie lo remedia pronto entraremos en la era conocida como la Edad de la Subnormalidad Profunda.

El nuevo espécimen representativo de esta etapa de la humanidad ya ha sido bautizado como Homo Gilipollensis y se caracteriza por padecer la enfermedad de la apariencia idealizada.

Joaquín Fernández, natural de Almansa, nos relata cómo su novia le dejó porque salía mal en los selfies, algo que no ha podido superar.

“Estábamos fenomenal, nos queríamos, compartíamos aficiones y proyectos, pagábamos la hipoteca a medias, fumábamos los dos Ducados negro, a ella le gustaba el sexo anal y a mí las pelis de Julia Roberts, teníamos una comicidad que ni Aznar y Ana Botella, algo extraordinario de verdad… hasta habíamos elegido el papel de la habitación del niño, nuestro tercer hijo…

Diecisiete años viviendo juntos (sollozo). Un día explotó. De sopetón me soltó que no podíamos seguir así, que no podía más, que la gente hablaba, que ella no era una persona superficial pero que la situación la superaba, y se fue… así de golpe (sollozos).

Yo no entendía nada, ella no me quería ver… al final hablamos por teléfono y le pregunté si era por mí, si era por algo que había hecho, le dije que lo sentía fuera lo que fuera… que podía cambiar… y entonces me dijo que era por las fotos, sobre todo por los selfies. Decía que yo salía como un poco bizco y con cara de gilipollas, que no cuidaba nada la imagen y que en Instagram y en Facebook le avergonzaba siempre, en resumen, que lo nuestro no podía ser”.

Algunos amigos de Pilar Cernuda, la ex-novia de Joaquín, nos comentan que era un secreto a voces.

“Se veía venir—nos dice Jaime— Joaquín es un tío templado y guapo lo que se dice guapo; atlético, educado, buen ingeniero, gana pasta, toca en un grupo de música con cierto prestigio, es caballeroso, fiel, buen amigo, padrazo, en fin, un partido para cualquiera.

Pero claro, si usted hubiera visto las fotos ¡Qué fotos, amigo! ¡Qué horror! No puede uno presentarse así al mundo. ¡Daba una imagen de pena! Salía siempre como bizco y con la cara como de idiota… y un pelito. Además, arrastraba a Pilar en su deriva porque la etiquetaba siempre sin pararse a pensar en lo que hacía. Compartía imágenes hechas con poca luz, sin combinar la ropa…  salía con la tez cadavérica o las tomaba en cualquier sitio, con fondos en gotelé o en espacios nada estéticos. Era muy poco mirado para todo eso. Y con un sentido del humor muy suyo, por no decir desagradable. Una vez puso una caca de broma en el inodoro y plasmó la instantánea justo en el momento en que Pilar la descubrió. ¿Y qué creen que hizo? ¡Colgar la foto para que todos la vieran! Y claro, comprendemos a Pilar, como no, si hemos vivido día a día con ella el drama”.

 

Tierra Canalla

 

 

 

 

 
 
 

 

 

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Autor entrada: danielvilamota

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