Eyaculador precoz se corre por un “quítame esas pajas”

El pasado martes un ciudadano anónimo, Joaquín Fernández, natural de Soria pero residente en Barcelona, hizo pública su trágica historia.

Este discreto quiosquero que atiende cada día a su clientela en la Plaza de Catalunya, según se entra a la derecha, prefiere mantener su identidad en secreto.

Joaquín ha relatado a Tierra Canalla cómo es la vida de un eyaculador precoz.

"Mi vida es un tormento —nos cuenta compungido— He probado todo: viagra, hipnosis, terapia… nada ha funcionado. Mi mujer me dejó al tiempo de casados y no la culpo, yo era el primero que evitaba las relaciones por amor propio y ella terminó marchándose con el dependiente del sexshop, ¡la zorrona!, con el que incomprensiblemente había trabado amistad.

Desde entonces la cosa ha ido de mal en peor. Al principio intenté asumir una vida monacal, una santa castidad, pero cuanto más desinterés mostraba por el sexo más atraía a las mujeres, como el azúcar a la miel. Perdón, ¿se dice el azúcar o la azúcar? Siempre me confundo… la cosa es que soy muy dado al desenfreno y entré en un bucle de cita-fracaso-cita-fracaso agotador.

¡Con las mujeres soy un crack! Quizás me ves algo fondón… barriga, fuerte olor corporal, he de ir al dentista… aun así me las camelo a todas.

¡En las citas soy un monstruo! ¡Un gentleman! En la cena estoy siempre espectacular y en el baile ni te cuento, es que tengo muy buena tertulia y un paso inconfundible en la pista. ¡Soy de ensueño!  A pesar de la cojera que arrastro por la polio, la tartamudez y el peluquín… las deslumbro siempre.

Pero amigo llega el momento de la cama y ahí es donde fracaso… me corro en un instante, es muy triste, un lo siento, no sé qué me ha pasado y si te he visto no me acuerdo. Eso sí, paso de repetir y de compromisos, nunca las vuelvo a llamar a las pobres. Soy un rompecorazones. Y no se crea eso de que las mujeres si pueden te echan el lazo, no me buscan después de la primera cita, son unas frescas que van de flor en flor.

Pensé entonces rebajar el objeto de mi deseo y probé a acostarme con otros hombres; no soy maricón ni nada, no se confunda, nunca me he sentido atraído por mi sexo, es cuestión de necesidad. Al principio no fue mal, pero pronto le cogí gusto y más gusto y mucho más gusto y era todo un gusto… y vuelta a empezar con la eyaculación precoz. Y fue así que me tiré de perdidos al río, probé de todo, terminé yaciendo con ancianos, animales, cadáveres… practiqué todas las parafilias conocidas y algunas que inauguré. Oiga, he hecho cosas asquerosas. Pero nada, todo me excita. peluches, maniquis, dibujos, figuras abstractas…

En una ocasión me llegué a masturbar sesenta y tres veces antes de una cita. Tuve que coserme las ampollas de la mano como en el Camino de Santiago y echarme Reflex en el brazo por la tendinitis, pero nada, al llegar el momento crítico me derramé en dos segundos.

Hoy mismo sin ir más lejos he oído por la calle que decían algo así como “quítame esas pajas”, que no sé qué coño es pero me he corrido sin más. Un asco de vida esta.

Y, bueno, pues esta es mi historia… ¿pero oiga esta entrevista… esto es anónimo del todo, verdad?”

 

Tierrra Canalla

 

Autor entrada: danielvilamota

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