Descubren el origen de la vida en el palo de un churrero

  

 

El OMA (Observatorio Manchego-Andaluz) se ha desplazado con urgencia desde su sede en Papúa Guinea hasta la localidad gaditana de Chipiona para constatar un descubrimiento que apunta a ser el más importante de la historia de la humanidad por encima del fuego, la rueda, internet y hacerse el tonto para escaquearse.
 
Joaquín Fernández, churrero trashumante desde hace más de treinta años ha logrado cultivar un microcosmos con vida inteligente en su palo de mover la masa. El descubrimiento ha sido, como marca la tradición científica, cosa del azar, coloquialmente una serendipia. Joaquín, que ya huele a Nobel, a tabaco, no al premio, nos ha concedido la primicia en exclusiva:
 
Buenas tardes, Joaquín, cuéntenos el proceso del hallazgo
 
Mire usted, nada más simple. Resulta que estaba yo una tarde a lo mío en el puesto de churros y con los calores del fogón y el ambiente mismo de la caravana se me reventó un quiste sebáceo del sobaco y fue a parar la secreción de la pústula folicular al palo mío de churrero propiamente dicho. En ese momento no le di importancia y seguí moviendo la masa como siempre. Pero al tiempo observé que el bultito seguía allí y prosperaba en su quehacer, supongo que protegido por la misma masa de los mismos churros.
 
Al cabo de un mes comencé a oír ruidos estridentes que parecían venir del palo y más concretamente del quiste sebáceo adherido al mismo. Miré con lupa la superficie del corpúsculo y observé que presentaba lunares incandescentes bajo una dermis anormalmente nacarada. ¡Parecía tener vida propia el bicho! Así lo anoté en la libreta de pedidos pero no hice nada porque soy hombre de poca acción y mucha observación.
 
La situación me inquietaba, he de recocerlo, no descansaba por las noches dándole vueltas al asunto… qué será, tendría que haber actuado antes, no he echado la primitiva, por qué no estudiaría de pequeño, se me está yendo de las manos… y cuando ya estaba decidido, a punto de mandar todo a la porra y limpiar el palo con un estropajo decidí echar un vistazo con el microscopio de Cefa de mi hijo, solo por mejor ver la cosa. Pero no me convenció en absoluto. Era tal cual la escena de los primeros momentos tras el big bang, puro caos, un desastre de cosmos, ignominioso del todo. Me dije, Joaquín, pa una vez que creas un universo va y te sale otro churro, qué inútil eres. Y bueno, lo dejé en el palo pero con desprecio, como diciendo: ahí te pudras.
 
El animalito seguía su camino. Al tiempo, por hacer algo, lo miré con el  microscopio JEOL JEM GRAND ARM 300 cF que me dejaron los chicos de la Instalación Científico Tecnológica Singular (ICTS) en el Centro Nacional de Microscopía Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid y amigo, eso sí que es una lente, con eso le ves el bigote a las ladillas de un ácaro del polvo.
 
¡Y ocurrió lo impensable! Delante de estos ojos que se han de comer los califóridos amaneció un microcosmos con galaxias, agujeros negros, sistemas solares y hasta un planeta similar al nuestro donde una civilización se desarrollaba con normalidad. Y todo había salido de mi grano en asociación con la mugre añeja del palo, con el que igual hago la masa, que saco un gato muerto del garaje que me rasco los cojones si me place. ¿Cómo te has quedado?
 
Con todos los respetos, Joaquín, permítame que se lo diga pero eso no hay quien se lo crea, nos ha hecho venir desde Papúa Guinea, que está en el quinto coño, para contarnos un milonga que cuanto menos parece inexacta…
 
Oiga, mírelo usted mismo si no lo cree, mire, mire, si está aquí mismo.
 
A ver, veo bacterias, salmonela, legionela, bacilos, bichos de todo tipo, sudor, cosas pegadas que mejor no saber… pero de cosmos nada.
 
Arriba, a la derecha del meningococo. ¿No lo ve? Ahí hay un señor con bigote pescando en un lago…
 
¡Ahí va! Pues si es verdad, oiga…
 
Claro, ya le decía yo. Ese tío de la barca se llama Fermín y pesca unas carpas del copón, luego las suelta porque se le ve que es sensible y muy de cuidar el planeta. Que ya ve, cualquier día les caga una mosca en el palo y se van al  garete todos. Viven en la inconsciencia total.
 
Y son, por cierto, una gente plasta esta de mi mundo, ¿sabe? Están todo el día dando el coñazo con cánticos y no sé qué más hacen, todo canalladas. Se empeñan en que soy su creador, sacrifican vírgenes y queman sus cosechas, los tarados. Les tengo dicho que eso a mí no me sirve para nada que si quieren ayudar en algo que hagan churros o atiendan a la clientela, pero ni caso, son muy tercos.
 
¿Y esto cómo ha podido pasar? ¿Tiene usted idea?
 
Lo de la vida tengo mi opinión, claro. A lo poco que alcanza mi formación de churrero digo yo que en el ambiente adecuado de la churrería se habrá combinado una cadena de aminoácidos para formar proteínas, si no ¿cómo? Y así, de a poco a poco, de organismos simples a complejos se llega a lo que hay. Lo del cosmos sí que me intriga porque la masa concentrada necesaria para  liberar tanta energía mosquea… pero bueno hasta que no se resuelva la teoría cuántica hay que andar con teinto. ¿Unos churros? Venga, hombre, que yo invito, los cojo con el palo, mire.

 

Tierra Canalla

Guardar

 

 

Autor entrada: danielvilamota

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.