Contrabajo

Hace poco me encontré con un amigo. Cargaba una funda enorme y pesada donde guardaba su contrabajo.

Me dijo que por paradojas de la vida casi nadie tiene trabajo de contrabajo y que cuando las chicas le preguntan les dice: "Estoy contrabajo y sin trabajo". (Él mismo se parte de risa contándolo). "Y si con ese chiste no consigo ligar entonces les digo: ¿Sabes cómo guardo mi enorme y pesado instrumento? Con-trabajo duro", me decía mi amigo muy risueño.

"¿Y con eso ligas?", le pregunté yo.

"Caen como moscas -me contestó muy serio- esto es un afrodisíaco natural… el rollo musiquero de artista conceptual, el uniforme, es todo glamour… un desenfreno total, te lo aseguro. Yo compro los condones al por mayor".

Ese mismo día fui y me compré una funda de contrabajo. Hay que ver lo que valen y lo que pesan. Cargué durante dos meses con este trasto, a todas partes iba yo con mi funda por si surgía la ocasión y además contando los chistes que me indicó mi amigo; me la llevaba de marcha, al trabajo, al fútbol, a los toros, a funerales, bodas y comuniones… en fin, no me separaba de ella ni para dormir.

Soy fontanero y suelo hacer pequeñas chapuzas a domicilio. Algunos clientes no entendían lo de la funda, llegaba con las herramientas, el soplete, los tubos, el desatascador y claro aquello del contrabajo les parecía raro. También es verdad que a veces me liaba un poco con los chistes y terminaba diciéndole a alguien si quería ver lo que hacía con mi instrumento todo duro, entonces se asustaban y me echaban de casa bajo amenaza de llamar a la policía.

La familia empezó a preocuparse, mi madre pilló un disgusto que le subió la sangre al ojo, mis hijos no querían que fuera a por ellos al cole, decían que se avergonzaban de mí, que parecía un subnormal todo el día por ahí con ese trasto a la espalda y vestido con el mono azul de fontanero.

A la semana tuve un tirón en el hombro que resultó ser una contractura. Pero no cejé en mi empeño, estaba dispuesto a comerme el mundo.

Mi mujer ya un día me agarró: "No sé si es que te has quedado gilipollas ya del todo o qué te pasa pero hoy me dices de qué va el rollo ese que te traes con la funda esa porque he mirado y está vacía. Además tú no sabes tocar ni la pandereta así que por favor me estoy cabreando ya…"

Ahí reaccioné y tuve que sopesar si el prometedor futuro que ya vislumbraba de sexo desenfrenado y orgía infinita valía una familia. Opté definitivamente por la familia, me deshice con pesar de mi funda de contrabajo y regresé a la normalidad, hice bien, estoy seguro, soy un hombre cabal. Además no ligué más que la contractura de mi hombro.

Tierra Canalla

 

 

Autor entrada: danielvilamota

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