El colectivo Personal Trainers comunica que tirarse un pedete durante el entrenamiento vale pero que más es de cerdos

Más de tres mil entrenadores personales se han concentrado en la madrileña Puerta del Sol la pasada tarde para protestar por las lamentables condiciones de trabajo a las que están sometidos en su día a día.

“Somos un colectivo ninguneado por la Administración y la opinión pública —nos dice su portavoz, Joaquín Fernández— ¡Ya está bien! Se piensa de nosotros que somos todo músculo, intestino reluciente y cero cerebro, y es verdad, pero debajo de esta tan deseada, depilada y bronceada piel hay una persona que sufre y se siente como Stallone en Rambo, pero en Rambo Acorralado, las demás son una mierda”.

Los manifestantes demandan límites en el postureo campante en el sector. Al parecer las exigencias de una secreta mafia gimnástica que opera en nuestro país son cada vez más inhumanas; todo vale por cumplir con el canon estético.

“No siempre apetece depilarse las cejas y el ojete, ni se puede simular pluma a toda hora como los peluqueros… Estamos sometidos a demasiada presión… Hemos de mantener una dieta equilibrada, instalar descalcificadores en casa para proteger el PH de la piel y sólo podemos conducir Smart, Mini, deportivo descapotable o moto gorda… ¡Es un escándalo!— se lamenta Joaquín sin dejar de lucir una dentífrica sonrisa— la gente cree que nos ponemos las botas con pibones cuando en realidad yo, por ejemplo, el pasado año solo he ligado con tres gordos y dos señoras culonas, y mi compañera… bueno mi compañera se tira a medio barrio pero es que es algo ligera de cascos y además eso no viene ahora a cuento… ¡Es un escándalo nuestra situación!”

El colectivo insiste en que se ha idealizado su actividad y que la realidad es otra. La televisión y la publicidad han contaminado el gremio de frivolidad.

“La verdad es que vivimos de cine, buen horario, bien considerados, ganamos pasta… pero también estamos rodeados a veces de sudor, mollas y gente desagradable a la que tenemos que seguir la guasa, tocar sus cuerpos y oler sus exudaciones —expone Joaquín— de ahí que el colectivo ha firmado por unanimidad una serie de determinaciones que si bien no son exigencias pretenden sensibilizar a la población, y es que tirarse un pedete puntual mientras te sujetamos los pies vale pero más es de cerdos. Por favor no te alivies de forma reiterada en nuestra cara”.

Según fuentes la lista de exigencias acaba ahí, resulta que las otras objeciones como sentirse un cuerpo, un objeto o un florero no son para tanto, dicen, y que les piropeen, les pellizquen o les ofrezcan encuentros sexuales, bixexuales, pansexuales u orgísticos incluso les gusta.

La manifestación ha derivado en un concurso de bronceado, marcado de abdominales y  culo-culazo pero no han trascendido los ganadores.

Tierra Canalla

 

Autor entrada: danielvilamota

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