A un portero de discoteca se le va la olla y trata con amabilidad a un cliente

 El pasado fin de semana el portero de una conocida discoteca de la playa de Gandía trató con amabilidad a un usuario del recinto recreativo sin motivo aparente.
 
La historia de José González se ha hecho viral en las redes sociales nada más salir a la luz. Algunos dudan de la veracidad de los hechos por inverosímiles, sin embrago, Joaquín Fernández, el portero de la discoteca, ha confirmado la historia de José a costa de su hombría porteril y su trabajo. Los compañeros del gremio recelan de su conducta y se rumorea que ya no se le considera un igual, le han hecho la cruz; ahora le apodan el Maricanena.
 
“Yo daba hostias como panes, a ondonadas las daba. Siempre certeras, siempre afinadas, zasca, como un rayo derramado por los dioses caían de mi mano implacables sobre la jeta de algún zoquete/baboso que no sabía divertirse. ¿Usted ha leído a Borges? El escritor argentino, no el de las nueces de California. Pues lo mío no eran hostias sino catarsis, lírica encarnada de tendones, huesos y músculos en singular y sincrónica sinfonía de aporreamiento, sin dejar de ser no obstante algo prosaico por su propia naturaleza. Se me saltan las lágrimas rememorando tantas y tantas hazañas por la costa levantina, tanto idiota pegajoso, ebrio y bocazas censurado.
 
Es una obra de caridad la nuestra, la de los maestros del orden que lidiamos un ambiente que dista mucho de lo aparente desde la perspectiva del que no está intoxicado por todo tipo de sustancias. ¿Ustedes no se han visto en acción, verdad? Piense en cómo se comporta de normal un gilipollas estándar un día cualquiera, pues dróguenlo con estupefacientes, alcohol o las dos cosas, agréguelo a un grupo de otros gilipollas del mismo estilo, rodéelo de  música estridente e introduzca chicas pechugonas o chicas en general a su alrededor y ya verá lo que pasa. A ese, o lo hostias de entrada o te la arma. Y yo, que siempre he sido partidario de la medicina preventiva, cuando lo detecto con mi radar mágico, como el que vacuna a un niño le levanto los dientes al aire a la mínima. Pero ya no puedo. Aquel día, no me explico por qué, vino un tipo, José se llamaba y me preguntó a mí, que no soy su puta secretaria ni tengo pinta de serlo, dónde estaba el baño de caballeros. Y se lo dije: subiendo, segunda puerta a la derecha, no tiene pérdida. Tuve una sensación de paz como nunca había sentido, el nirvana pero sin estar fumado.
 
Desde entonces en vez de machacar y patear costillas y dientes con un puño americano, cosa sucísima porque las manchas de baba y sangre no salen ni con el Vanish del futuro, intento resolver los conflictos como Marco Aurelio, el más sabio de los emperadores romanos, el cual me ha enseñado que con sabiduría, prudencia y paciencia se logran grandes cosas. Y oiga, ¿sabe qué ha ocurrido? Pues que me han echado a la puta calle los de la discoteca, ¿se lo puede creer? ¡Que hijos de puta…!  Que no impongo nada, dicen, que soy la risa… en fin, he decidido dedicarme a la danza contemporánea, pero no a toda porque hay mucha mierda que llaman danza y no lo es… o no sé, quizás me dedique a las mudanzas, depende”

 

Tierra Canalla

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Autor entrada: danielvilamota

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